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San Juan María Vianney, patrono de los sacerdotes, los párrocos y las vocaciones

  • hace 18 horas
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En la tarde de este martes 4 de agosto, día en que la Iglesia celebra la fiesta de San Juan María Vianney, patrono de los párrocos, sacerdotes y de las vocaciones sacerdotales, se celebró la Santa Misa en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes.

La celebración fue presidida por Mons. Luis Eduardo González Cedrés y concelebrada por los Pbros. Germán Celios y Emanuel Escobar.

En su homilía, Mons. Luis Eduardo invitó a contemplar la vida de San Juan María Vianney como un testimonio de fe, entrega y confianza en la acción de Dios. A la luz de la primera lectura del profeta Jeremías, destacó que Dios permanece siempre fiel a la alianza con su pueblo y que solo Él puede sanar las heridas más profundas del corazón. En ese sentido, señaló que toda la vida del santo estuvo dedicada a acercar a las personas a la misericordia de Dios.

Asimismo, hizo referencia a las dificultades que San Juan María Vianney atravesó durante su formación sacerdotal y a que, incluso después de su ordenación, inicialmente no se le permitió ejercer el ministerio de la reconciliación. Sin embargo, la gracia de Dios transformó aquella aparente limitación en una fecunda misión, convirtiéndolo en un sacerdote al que acudieron miles de personas en busca del perdón y del encuentro con Dios. "No hay que mirar al sacerdote por el sacramento que celebra, sino por lo que Dios hace a través de él", expresó, subrayando que el Señor continúa sanando, liberando y renovando la vida de las personas por medio de sus ministros.

Al reflexionar sobre el Evangelio de Jesús caminando sobre las aguas, el Obispo señaló que la fe se fortalece en medio de las dificultades. Como Pedro, todos experimentamos el miedo y la fragilidad, pero Cristo siempre nos tiende la mano para sostenernos y animarnos a seguir confiando en Él.

También destacó que San Juan María Vianney encontró en la oración la fuerza para regresar una y otra vez al encuentro de su pueblo, sosteniendo y alentando a los fieles en su camino de fe.

Finalmente, invitó a valorar a la Iglesia como la barca donde Cristo está presente, donde compartimos nuestras fragilidades y nos sostenemos unos a otros. Allí, dijo, el Señor trae la paz y nos enseña a confiar cada día más en Él.

  Como familia diocesana, elevemos nuestra oración por todos los sacerdotes de la Diócesis de Mercedes. Demos gracias a Dios por su entrega generosa, por su servicio fiel y por el testimonio con el que anuncian el Evangelio, celebran los sacramentos y acompañan a nuestras comunidades. Que el Señor los fortalezca, los sostenga en las dificultades y renueve cada día la alegría de su vocación. Pidamos también por las vocaciones sacerdotales, para que muchos jóvenes abran su corazón al llamado del Señor y respondan con generosidad, viviendo con fidelidad y alegría la vocación a la que Él los invita.



 
 
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